Nuestros clientes llegaron con una propiedad de grandes dimensiones, en una de las mejores zonas de Palermo. El desafío no era sumar metros, sino todo lo contrario: darle una lógica común a muchos metros ya existentes, distribuidos en cuatro niveles —planta baja, entrepiso, dormitorios y terraza—.
Trabajamos a partir de la verticalidad de la vivienda, conectando los distintos niveles y buscando que cada espacio tuviera un propósito dentro del conjunto. Integramos la cocina y la convertimos en el corazón de la planta baja, abrimos ambientes que antes estaban cerrados y, en el nivel superior, incorporamos un quincho con área de lavadero.
En el patio central construimos una pileta y un área de comedor. Este nuevo vacío se convirtió en el corazón de la casa: un espacio que organiza la circulación y permite que la luz natural llegue a los distintos ambientes.
Nico y Fla son clientes creativos, sensibles y enamorados del color. Esa identidad atravesó todo el proyecto. Cada ambiente tiene su propio tono, pensado desde la arquitectura y no agregado como un detalle final.
Y hay algo más que termina de darle nombre y carácter al proyecto: el terreno está compuesto de diagonales, y la casa responde a esa geometría.
De ahí nace Casa Diagonal.






















